Si alguien me preguntara qué es Fisiobahía, debería comenzar cordialmente corrigiendo la pregunta, pues no es un qué sino un quién.
Fisiobahía no es un sitio, un establecimiento, un local… Fisiobahía es una familia.
Sí es cierto que destaca por sus llamativos y distintivos colores; que es reconocida por su característico logo y la furgoneta que pasea por nuestras calles… Todos podrán estar de acuerdo conmigo en que lo que ha ganado el corazón de esta ciudad, realmente, son las personas. Y cuando digo personas, lo hago porque no son solo los trabajadores, sino que de este pequeño hogar también forman parte los pacientes, pues sin ellos, los trabajadores no podrían hacer lo que hacen.
¿Qué puedo decir de los trabajadores? O ¿Qué puedo decir que no se sepa ya?
No quiero quitarle mérito a otras clínicas, pero con orgullo y cariño me gustaría decir que tenemos a los mejores. Tanto las fisioterapeutas: Vane, Ana, Mamen, Cristina, Irene, Isa, Rocío y nuestro querido Emilio, brillantes en aspectos profesionales y académicos, como Rosa en administración , y Pepi con sus entrenamientos, destacan especialmente por su cercanía y empatía.
Venir a tratarte no es solo quitarte un dolor o volver a casa algo más aliviado, sino salir más contento; como el que vuelve de tomar un café con un amigo. ¿A caso no son así las familias? No solo se preocupan por tu bienestar físico sino que se preocupan por ti, al fin y al cabo, la salud es un equilibrio con lo mental y lo social.
¿No es impresionante nuestra pequeña madriguera?
Y es que no tenemos que llamar a Fisiobahía solamente para tratar nuestras dolencias, sino que hay otras maravillosas posibilidades, desde revisión del suelo pélvico, acupuntura, pilates, yoga… hasta incluso clases para embarazadas. ¿¡No es genial!? ¡Cómo nos miman aquí!
¿Aún no te convence? ¿Seguro que no te pica el gusanillo de pasarte a conocernos?
¡Te recibimos con los brazos abiertos! (metafóricamente claro, pues aquí cumplimos toda
s las normas de seguridad). No tengas vergüenza y llámanos, somos felices de poder agrandar nuestra familia.
Un abrazo muy grande,
Julia, la chica nueva tras el mostrador

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