A la conocida frase de “el deporte es salud”, en lo referente al suelo pélvico y a la mujer, habría que añadirle “… a veces”. Practicar de forma frecuente cualquier deporte de alto impacto puede debilitar las estructuras del suelo pélvico (SP) y por tanto comprometer la estabilidad de las vísceras pélvicas y la función de continencia. Más si cabe si la mujer práctica deporte de élite. La causa principal es la hiperpresión abdominal que se genera y que afecta a las estructuras del suelo pélvico a corto, medio o largo plazo.

¿Qué tienen en común el aerobic, atletismo, gimnasia rítmica, tenis, equitación, baloncesto, halterofilia, salto de trampolín, …? Todos ellos generan hiperpresión abdominal que, de forma repetitiva, pueden “desfondar” y debilitar el suelo pélvico, afectando al sistema ligamentario y fascial pélvico y dando como respuesta una incontinencia urinaria de esfuerzo y a la larga un prolapso genital.

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HIPERPRESIÓN ABDOMINAL.

Esta hiperpresión abdominal se transmite dentro del llamado “core”. Este espacio está limitado por arriba por el diafragma, por abajo por el suelo pélvico, por detrás por la columna y musculatura dorsolumbar y por delante y lateralmente por los músculos abdominales.

Ante un aumento de presión abdominal, los músculos del core, si son competentes, se contraen de forma refleja, para contrarrestar dicha presión y amortiguarla. Si por el contrario están hipotónicos o existen una hiperlordosis lumbar, la presión se dirigirá al periné anterior, más frágil por ser la región de la uretra y la vagina.

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MEDIDAS DE PREVENCIÓN PARA EL SUELO PÉLVICO.

Para minimizar los daños perineales, la mujer deportista debe ser asesorada por un equipo multidisciplinar formado por médico, fisioterapeuta especializado, entrenador…que le enseñará medidas de prevención del suelo pélvico, para que las incluya tanto en su vida diaria como en su rutina de entrenamiento. Dichos aspectos son:

– Toma de conciencia del suelo pélvico: enseñar su anatomía, su función y ayudar a que lo integren en su esquema corporal.

– Anticipar una contracción perineal a la contracción abdominal para contrarrestar los aumentos de presión abdominal.

– Evitar la hiperlordosis.

– Técnicas para tratar la hipertonía del diafragma: técnicas manuales, de Inducción Miofascial…

– Enseñar la respiración adecuada en la ejecución del movimiento: realizar los esfuerzos en espiración y no en apnea.

– Usar calzado deportivo adecuado para absorber el impacto. Las saltadoras pueden aumentar por seis el peso de su cuerpo en el momento de la caída y las corredoras hastas por tres.

– Mantener flexible las articulaciones del pie. Un estudio de Nygaard (1996) encuentra una relación entre las fugas de orina y una menor flexibilidad de la bóveda plantar por la forma de absorción de la fuerza.

– Existen tampones intravaginales de silicona (vagi stabil) con función amortiguadora para proteger el suelo pélvico durante el esfuerzo, que se mantienen colocados mientras se realiza el deporte.

– Orientar, si es posible, a la mujer en la práctica de deportes menos hiperpresivos tales como ciclismo, golf, patinaje y natación.

– Tener en cuenta las alteraciones hormonales asociadas al deporte de élite. Debido a la pérdida de tejido adiposo, la mujer atleta puede sufrir hipoestrogenia, pudiendo llegar a tener amenorreas e incluso “menopausias precoces” con riesgo de osteoporosis. El trofismo del suelo pélvico depende de las hormonas por lo que se volverá más débil y menos elástico. También debe ser tenido en cuenta en el deporte recreativo con las mujeres con menopausia.

– Saber que existen factores de riesgo intrínsecos a la propia práctica deportiva: duración de la sesión, frecuencia de entrenamiento, años de vida físico deportiva, impacto del ejercicio o deporte practicado.

– Autores como Amostegui, de Gasquet, Caufriez y Calais Germain nos hablan de los riesgos de la práctica de los ejercicios abdominales “clásicos”, por ser generadores de hiperpresión.

– Para fortalecer la musculatura abdominal y el suelo pélvico aconsejaremos, tanto a la mujer como al equipo médico, se tenga en cuenta los beneficios de la Gimnasia Abdominal Hipopresiva según protocolo y técnicas de Marcel Caufriez.

– Tener en cuenta el pasado obstétrico de la mujer deportista y tratar las disfunciones del suelo pélvico ya existentes.

CONCLUSIÓN.

“El deporte es salud”: practicar una actividad física de forma regular está asociado con un descenso de la mortalidad y con un menor riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión y cancer de colon. También aumenta la fuerza de músculos y huesos, mejora el bienestar psicológico y disminuye el exceso de grasa corporal. Muchos son sus beneficios y si la mujer deportista incorpora además medidas preventivas para su suelo pélvico,  también conseguirá una buena “salud perineal”.

Vanessa Ramos Vargas.

Fisioterapeuta experta en uroginecología, obstetricia y coloproctología.