ana

Cuando ves a Ana por primera vez, ves a una chica amable, dulce y alegre, y si la conoces más en profundidad sólo verás que es más amable, más dulce y más alegre; Ana tiene magia, y estamos seguros que todos los que la conocéis estaréis de acuerdo con nosotros. Siempre bromeamos entre los compañeros comentando que viene de otro planeta, y es que lo suyo no es fácil de encontrar: nunca tiene un mal día, nunca una queja, siempre sonriente ante cualquier contratiempo, y lo más importante para el puesto que desempeña: tiene unas manos mágicas.
Hoy queremos acercaros un poquito más a ella, para que sepáis sus inquietudes, sus pasiones y lo que le llevó a estar hoy entre nosotros.
Ana es la tercera de 5 hermanos,con sangre medio portuense y medio extremeña. Su padre, dedicado a la enseñanza desde muy joven y su madre, volcada en la crianza y educación de sus hijos. Cuando le preguntamos por su infancia nos comenta que fue una época muy divertida en la que no había opción al aburrimiento, y gracias a sus padres brota una enorme sonrisa en su rostro cada vez que le vienen esos recuerdos. De pequeña recuerda que tenía dos sueños: -que mi madre nunca estuviera triste y volar como los angelitos-. Nos asegura sentirse orgullosa de los valores que le inculcaron sus padres y tranquila de saber que puede contar con todos y cada uno de los miembros de su familia cuando los necesite.
Desde niña supo que se dedicaría al mundo de la salud para ayudar a que la gente se sintiera mejor; descartando estudiar medicina porque le resultaba demasiado abrumadora, la fisioterapia le pareció la mejor opción. Aunque dice que ningún familiar le influyó en esto directamente, fue su hermano mayor, quien al estar a punto de estudiar Fisioterapia le metió “el gusanillo”. Hoy día, da gracias por haber tomado esa decisión, ya que recuerda con especial cariño los años de estudio en la Facultad y además nos asegura que le encanta su trabajo como fisioterapeuta.
Hace ya más de 10 años que Ana empezó a trabajar en Fisiobahía, y le pedimos que nos describa cómo recuerda aquéllos comienzos: -recuerdo esos primeros días con ganas de “dar la talla”, de hacerlo todo bien y con el afán de no defraudar a nadie-. Lo que más le gusta de formar parte de este equipo nos cuenta que es lo tremendamente a gusto que se encuentra, el ambiente, el compañerismo y el “pedazo de equipo” con el que dice tener el placer de trabajar, y añade entre risas que le encanta también sentirse “extraterrestre” (ya sabéis a lo que se refiere).
Son muchos los pacientes que han pasado por sus manos, pero recuerda con especial cariño a Pepa y sus incomparables tortillas, a Manuel Figuereo y su fuerza de voluntad, los besos de Ramona, el cariño de la familia de Jesús Ortega, la amistad de Julián, la constancia de Jesús y Margot, y un largo etcétera. Entre tantos pacientes también ha habido algún famoso que se ha puesto en sus manos, y así nos cuenta como una vez trató a Paco Tous, en pleno apogeo de “Los hombres de Paco”, nos comenta que vino de incógnito y que tardó unos minutos en reconocerle.
¿Tú sueño a nivel profesional? -conseguir que cada paciente se vaya con una sonrisa después de la sesión, señal que nos indicaría que vamos por buen camino-.
Cuando le preguntamos cómo se ve de aquí a 5 años nos responde con rotundidad: – dedicada a la fisioterapia seguro, quiero seguir formándome para poder ofrecer lo mejor a cada persona que confía en mí, y ayudar a crear las condiciones para que esa persona logre su salud. -Hoy en día- nos afirma -la fisioterapia me aporta cosas positivas a diario y me ha ayudado a crecer como persona-.
Nos despedimos de Ana agradeciéndole su dedicación, su empeño y su buen hacer dentro de Fisiobahía, aclarándole que es ella quien hace que los que estamos a su alrededor crezcamos día a día.